Mongol Rally 2008 

Viaje realizado los meses de Julio y Agosto de 2008. 2 personas.

El Mongol Rally es una "carrera" con fines solidarios que recorre más de la cuarta parte de la longitud de la tierra, 13.000 km, que es la distancia que une Madrid con Ulam Bator, capital de Mongolia.

En definitiva una gran aventura cargada de compañerismo, donde lo importante no es llegar primero sino simplemente llegar, y donde todo el dinero recaudado, tanto con las donaciones de los participantes como con el importe del coche donado por los mismos en la llegada, es destinado a distintas organizaciones benéficas de Asia, África y Europa del Este.

https://teamrioja08.webs.com/

 

 

 

Las Reglas

1.- Solo pueden participar coches de menos de  1.000 c.c.

2.- Hay que realizar una donación de  1.000£  por equipo.

3.- El resto depende de cada uno.

La Ruta

No hay una ruta preestablecida por la organización, sino que dejan el recorrido a la libre elección de cada equipo.

Después de mucho pensarlo y barajar muchisimas opciones, por fin nos hemos decidido por la que creemos es la ruta más aventurera y divertida teniendo en cuenta nuestras posibilidades económicas.

Ruta: Madrid-Nimes-Monaco-Sarajevo-Estambul-Tbilisi-Baku-Aqtau-Bokhara-Samarcanda-Öskemen-Almaty-Barnaul-Ulam Bator.

 

Durante el recorrido atravesamos 15 países diferentes: España, Francia, Italia, Eslovenia, Croacia, Serbia, Bulgaria, Turquía, Georgia, Azerbaiyan, Kazakhstan, Uzbekistan, Kazakhstan (otra vez), Rusia y Mongolia.

 

¿Quién es quién?

 

Jorge                    David

El coche

 

El tercer integrante del equipo, y el más importante... ¡NUESTRA FURGONETA!

 

Modelo: Renault 4 F6

Cilindrada: 1.108 c.c.

Año: Febrero de 1983

 

Vídeo del viaje

Día 1: Madrid - La Junquera (770 km).

Tras la despedida de familiares, amigos y logroñeses que quisieron acecarse a la plaza del Ayuntamiento de Logroño, salimos desde el Santiago Benabeu rumbo a la aventura acompañados por una nutrida comitiva riojana que anima sin cesar.

En varias gasolineras de camino a Francia conocemos a Matlim, A Mongolia Pa Que, A Ulam Van 3, Spanish Siesta, Ordago a la chica, y a dos hermanos inmensos incrustados en un cinquecento. Dormimos con Matlim pasada la frontera en un área de servicio (estrenamos la super cama de Enriqueta, eso sí que son 5 estrellas).

 

Día 2: La Junquera - Nimes - Monaco - Milan (753 km).

Seguimos con Matlim todo el día. Nos sugieren parar a ver Nimes y nos parece buena idea, así que hacemos algo de turismo por esta ciudad del sur de Francia.

Parada obligada en Mónaco (incluida vuelta al circuito de F1 con la furgo). En el último tramo del día perdemos a Matlim (y aun no los hemos encontrado). Dormimos en otra área de servicio (2ª noche dentro de Enriqueta), donde coincidimos con TeamTin (3 andaluces mu salaos) y dos camioneros españoles con ganas de hablar.

 

Día 3: Milan - Frontera Croacia-Serbia (1008 km).

Atravesamos el norte de Italia, Eslovenia y Croacia para acabar durmiendo en otro área de servicio. Noche en la furgo y otro dia más sin ducharnos (al despertar nos damos cuenta de que no nos vendría mal un poco de agua en el alerón, nuestras gotas de sudor se condensan en el techo y nos caen encima, solo añadiré en nuestra defensa: oink oink).

 

Día 4: Frontera Serbia - Edirne (Turquía) (857 km).

Despertamos con el preludio de lo que sería el diluvio universal.

Más adelante ayudamos a un matrimonio de sesentaytantos años en Serbia a arrancar su camión (los dos solitos empujando el monstruo mientras la señora animaba, nuestra buena acción tendría su recompensa más tarde). Atravesamos Bulgaria mientras las putillas nos saludan al pasar, y en un control policial Enriqueta no quiere arrancar. Tras pedir ayuda a los coches tambien parados en la cola, donde nadie nos ayuda, aparecen nuestros héroes (dos coches ingleses del Mongol Rally) que gustosamente conectan nuestras pinzas a su coche.

1 hora en la frontera turca y noche en Edirne (en un hostalillo, pero por lo menos con ducha... eso sí, la de Jorge no tiene alcachofa así que se ducha directamente de la manguera y es que a falta de pan...).

 

Día 5: Edirne - Estambul (268 km).

Día de relax viendo la mezquita de Edirne y Estambul, con invitación incluída para cenar en un peazo restaurante, cortesía de un amigo de los padres de Jorge. La visita incluye la Mezquita Azul, Santa Sofía, la Cisterna Basílica y el zoco. Para terminar, una visita a un hammam hace que olvidemos la paliza de coche de los días previos.

Contactan con nosotros los Guerreros Rojos que estan aquí también, mañana les veremos.

Día 6, Estambul - Trabzon (1072 km.).

Carretera, carretera y más carretera. Un sol abrasador y, de nuevo, más carretera. Paramos a comer en una gasolinera donde el único sitio de sombra era al lado de un surtidor de Auto-Gaz. Al rato de estar sentados el gasolinero nos obsequió con 2 tes recién hechos sin pedir nada a cambio.

De nuevo carretera, y parada a altas horas de la noche en una gasolinera para dormir.

 

Día 7, Trabzon - Algún lugar de Azerbaiyan de cuyo nombre no puedo acordarme (891 km.).

Tras amanecer en la parte trasera de una gasolinera, continuamos nuestra marcha hacia Georgia.

Nos desviamos 50 km al sur para visitar el monasterio de Sumela (recomandación de Ordago a chica). IM-PRE-SIO-NAN-TE. Sin duda los kilómetros extra bien merecen la pena.

Ya de nuevo en ruta, conocemos a un equipo noruego, y con ellos nos disponemos a salir de Turquía, pero la policía se empeña en volvernos locos en la aduana: ponte aquí, ahora allá... a tomar por c... hacemos lo que nos da la gana y nos colamos. Tras discutir con dos camioneros y liarnos a codazos y empujones con una multitud enfervorecida, por fin sellamos el pasaporte. Cualquiera diría que regalaban algo en esa casetilla. 

Al fin, tras dos horas, entramos en Georgia. Objetivo: cruzarla lo antes posible (nos han dicho que es un país peligroso).

Empezamos a ver "carreteras" de verdad (con sus agujeros, vacas, personas cruzando... no les falta de nada) y descubrimos que los georgianos adelantan yendo en caravana dentro de un túnel con raya continua, cambio de rasante, sin arcén y con camiones viniendo de frente (nuestra conducción nunca volverá a ser la que era). Nos perdemos. Y otra vez.

Por fin llegamos a la frontera de Azerbaiyán, aunque pensábamos que era un corral. Camino de barro, puertas de chapa, alambres de espino rodeando el recinto, soldados con ametralladoras... y un dulce aroma a meao del güeno. Conocemos al bautizado por nosotros como Poli Tono, debido a su afición por retenernos durante una hora y media en su micro oficina mientras hacía el papeleo y nos deleitaba, a través de su mega-móvil-recién-estrenado, con música tradicional azerí a la vez que tarareaba la melodía. Nos cuesta aguantarnos pero no nos reímos. David entrega los primeros 20 dólares a la buchaca de un soldado. A la salida nos reciben más policías que nos piden bebida a cambio de dejarnos seguir. Ponemos cara de españoles (no english) y nos largamos de ahí. Nos internamos 50 km en el país y, a las 4.30 de la mañana, dormimos en la furgo.

 

Día 8. Perdidos en Azerbaiyán - Baku (443 km).

En la primera gasolinera que paramos coincidimos con un ciclista húngaro que nos recomienda ir a Baku por la carretera sur. Tras varios tramos de vía inmunda por fin encontramos una carretera buena. La policía nos detiene un par de veces durante el trayecto por curiosidad (no sé si se ríen del coche o de nosotros).

Nos unimos a Órdago a chica (Andoni, Adela y Kike) en Baku. Somos los dos primeros equipos en llegar a la capital de Azerbaiyán, puerta del Mar Caspio.

 

Días 9, 10 y 11. Seguimos en Baku.

Todos los días bajamos al puerto a preguntar por nuestro ferry, que debería cruzarnos hasta Kazajstán atravesando el Caspio, pero nadie sabe nada del barco. Ni si viene hoy, ni si viene mañana, ni siquiera si va a venir. La única respuesta que recibimos del "patrón" del puerto es un cruce de brazos y un "niet". Parece ser que todo depende de si el capitán del barco se taja o no al llegar.

A esto hay que sumar un robo en nuestra furgo que nos deja, entre otras cosas, sin hornillo y bombona para cocinar, algo de ropa, algunas botellas de vino y una caja de camisetas del Ayuntamiento de Logroño que llevábamos para regalar en Mongolia. Eso sí, a cambio nos dejan en el parabrisas una banderita del país con un mensaje: From Baku with love. Qué majos!!

Se nos unen los Guerreros Rojos (Fer y Jorge) y Matlim (Dani y Jorge).

 

Días 12 y 13. Seguimos en Baku (bis).

Los días pasan y pasan en esta ciudad de la costa del mar Caspio. La colonia de equipos españoles que queremos cruzar el mar camino de Kazajstán no para de crecer. A los ya mencionados se unen: Teamtin, Spanish Siesta, Fuenlabrada, Los Borricos y Deathproof. Todos empezamos a pensar que estamos viviendo la película Atrapado en el tiempo, algún día será el perfecto y podremos salir de aquí.

 

Día 14. Puerto de Baku y más allá.

Parece ser que ayer hicimos el día perfecto y hoy lo hemos comenzado de igual manera. Al primer taxista que intenta timarnos lo mandamos al cuerno, y al segundo (después de meternos 5 en su taxi) le pagamos lo acordado y no lo que el quiere cobrarnos al llegar, metodo de pago: tirar el dinero con desprecio en el asiento del copiloto y cerrar la puerta dando un portazo. Ya parecemos de aquí!!

Preguntamos por el ferry en la oficina de todos los días, al hombre de todos los días y... SORPRESA!!! hoy la respuesta no es "NIET" con su correspondiente cruce de brazos en forma de cruz. Dice que volvamos en 1 hora, que hasta que el ferry no atraque no nos vende los billetes. Pasamos la mañana en el puerto comprando los billetes, metiendo el equipaje en los coches y pasando el control fronterizo y de aduana. 

A primera hora de la tarde metemos el coche en la bodega inferior del barco. Pobres de nosotros, creíamos que ya estaba todo y enseguida zarparíamos. Pasamos el resto del día junto a todos los equipos embarcados en la cubierta superior del ferry, ya que los camarotes son insalubres (una foto vale más que mil palabras).

Cuando ya es noche cerrada el barco comienza a navegar. Este momento será recordado por el balón lanzado al puerto con todos nuestros "mejores" deseos a los "azerbayanos" y por temas musicales tan famosos como "Hijos de put....". La noche es buena, a lo que se suma la alegría de dejar Baku atrás, y se celebra con una pequeña fiesta improvisada en la cubierta del barco.

 

Día 15. Crucero por el Caspio.

Lo que iba a ser un trámite de 20 horas por el mar Caspio se transforma en un crucero de casi 2 días de duración.

David no disfruta mucho del mismo y se pasa todo el día en el camarote más muerto que vivo (descubre que los viajes en barco le marean). Jorge, con el resto de ralliers, pasa el día lo mejor que se puede en el comedor del barco donde prueban en más de una ocasión la especialidad del chef: pollo a la sartén con patatas fritas (bautizado como "pollo de barco"). Al final del día David resucita, junto con la desaparición del oleaje y la parada del barco en alta mar para pasar la noche.

 

Día 16 y 17. Aktau - Frontera Uzbekistán (711 km.).

Tras horas y horas de espera y sin hacer nada, aguardando a que descarguen el ferry, nos enteramos de que necesitamos 4 sellos para entrar en Kazajstan (podrían haberlo dicho antes). Corriendo arriba y abajo por el puerto iniciamos la búsqueda de los ansiados sellos, y cuando llegamos al último nos dice que esperemos fuera un momento. Pasados 10 minutos sale y nos dice que son las 20.00h y que tiene que cerrar. Tras mucho llorarle y suplicarle (le seguimos hasta el baño) nos sella el papel y entramos en Kazajstán.

Organizamos la segunda salida del rally entre los más de 10 equipos presentes, y nos embarcamos en un viaje sin descanso de 24h por carreteras inmundas llenas de baches. Un camionero borracho/loco nos intenta sacar de la carretera a varios equipos durante la noche. Empieza a escasear la gasolina (que ya es de 80 actanos). Nos despedimos de los equipos que van por el norte. 2 horas para entrar en Uzbekistán y acampada española en el desierto.

 

Día 18. Frontera Uzbekistán - Jiva (731 km.).

Solo Órdago a chica, los Guerreros Rojos (que pierden el cubrecárter durante la mañana) y nosotros madrugamos. El resto se quedan dormitando en el improvisado campamento.

Mejoran las carreteras, pero Enriqueta prueba la delicatessen más refinada del viaje: gasolina de 76 octanos.

Nuestro pelo se convierte en hidrofóbico (repele el agua), y la bomba de agua en la que nos intentamos lavar no mejora la situación (de hecho el barrillo formado nos convence de la necesidad de taparlo con un pañuelo).

Entramos en Jiva (IM-PRE-SIO-NAN-TE). Esta ciudad situada en la antigua Ruta de la Seda no deja indiferente a nadie. Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, las murallas, mezquitas, palacios, mausoleos y madrazas hacen de este conjunto una delicia para la vista.

Aquí pasamos la noche.

Día 19. Jiva - Bujara (472 km.).

Continuamos nuestro viaje hasta Bujara, ciudad también de la antigua Ruta de la Seda e igualmente Patrimonio de la Humanidad.

La madraza Mir-i-Arab y el palacio del Emir son los edificios más destacados.

 

Día 20. Bujara - Samarkanda (288 km.).

De camino a Samarkanda, un extraño chirrido procedente del motor nos hace visitar el primer mecánico del viaje. Diagnóstico: hay que cambiar un rodamiento, pero él no tiene. En el segundo mecánico el coche ya no hace ruido, así que se hace imposible explicarle que le pasa (y más en ruso). Más adelante el ruido reaparece acompañado de un calentón del motor. Nuestros amigos y compañeros de viaje nos remolcan hasta el 3º mecánico, que nos engrasa la pieza y añade agua al radiador. Otro calentón hace que Kike nos puentée el ventilador (que habia dejado de funcionar). La pitufina (seat 127 de Órdago) nos remolca hasta un taller de Samarkanda, donde nos reciben unos 30 curiosos que no dejan de tocar las tripas de Enriqueta.

Tenemos que dejar la furgo a pasar la noche en el taller para que le arreglen ¿una fisura en la tapa de balancines? (o por lo menos eso señalaban) y un repentino problema en el starter, seguramente fruto del toqueteo de alguno de los curiosos. A partir de entonces tiramos sin termostato.

 

Día 21. Samarkanda - Chinaz (284 km.).

Visita de madrugada a Samarkanda.

Sobornamos a un guardia para que nos deje subir a un minarete en el Registán, plaza rodeada de tres enormes madrazas. Desde aquí las vistas de la ciudad son impresionantes. Lástima que la avería de nuestra furgoneta nos obligue a volver al taller, porque sin suda Samarkanda es la más espectacular de las ciudades que hemos visitado.

A mediodía nos devuelven el coche y nos ponemos rumbo a la frontera con Kazajstán. El tráfico por la noche es increíble y la conducción se hace muy difícil por la nula visibilidad, a lo que no ayuda que la gente use las largas. Pagamos a un guardia para que nos deje dormir dentro de la frontera en tierra de nadie.

 

Día 22. Chinaz - Shymkent (196 km.).

Entramos en Kazajstán y pronto comienzan de nuevo los chirridos. El 5º mecánico nos cambia el rodamiento por uno más pequeño, que apaña para que no se salga. 50 km más adelante, evidentemente, se sale y rompe la correa del alternador y la bomba del agua, con el correspondiente calentón del coche. De nuevo Órdago a Chica nos remolca hasta que la "pitufina" puede. En una gasolinera, el 6º mecánico que visitamos nos suelda el rodamiento a la pieza que la recubre y cambiamos la correa, pero el coche no arranca.

Con gran pesar nuestros amigos de Órdago a chica y Guerreros rojos nos dejan. Tras 2 horas intentando parar un coche que nos remolque a Shymkent (a 30 km) por fin alguien se apiada de nosotros y para. Unimos los coches con una cuerda finísima (lo único que tenemos) que se rompe cada kilómetro. Intentamos comprarle a un señor una sirga, pero al pedirnos 50 dólares por ella le indicamos amablemente por dónde se la puede meter. Al final le compramos una cuerda a otro coche y llegamos a la ciudad. Nuestro "amable" remolcador nos pide 100$. Con cara de asombro por la inmensa jeta del tiparraco le negociamos hasta 40$. Dejamos la furgo en un taller, donde mañana le echarán un vistazo.

 

Día 23. Shymkent.

El 7º mecánico nos da la terrible noticia: la junta de la culata está rota.

Por lo menos conoce a alguien que nos la puede hacer, pero es domingo, así que toca esperar. Visitamos un bazar inmenso de repuestos para el automóvil y a duras penas encontramos lo que necesitamos: un filtro de aceite, otra correa y una bombilla para el faro. Parece que aquí solo utilizan coche de las marcas Nissan y Tata.

Recibimos la visita de DeathProof Terra, que nos anima un poco.

Al cenar nos damos cuenta de que la subida del precio de los alimentos en Kazajstán es asombrosamente rápida, por lo mismo que habíamos comido, el mismo día y en el mismo sitio, nos piden casi 2 dólares más. Increíble.

 

Día 24. Shymkent - Qorday (642 km.).

Por la mañana visitamos al "reparador". Tras llamar a la puerta de una casa un poco destartalada, sale un señor en camiseta de tirantes y, tras vez la junta de la culata, se mete para dentro con la pieza en la mano. Una hora después sale y nos entrega una junta nuevecita igual a la nuestra.

Tras montar la junta y todo el motor, a mediodía nos devuelven el coche y... FUNCIONA!!!

Salimos volando de ahí (nos queda una semana para llegar a Ulanbator y estamos a 5000 km). El coche parece que no tira mucho (en llano y pisando a tope solo cogemos 60 km/h), así que decidimos visitar a nuestro 8º mecánico. Tras ajustar el carburador y cambiar las bujías (menos mal que llevamos muchas piezas de repuesto) el coche sigue igual, pero como él ya no sabía qué más hacer seguimos hasta encontrar otro (el 9º), que tras mirar e intentar explicarnos algo sobre las bujías se marcha porque no nos entiende. Hartos ya de tanto mecanicucho decidimos tirar hasta que el coche aguante, no podemos perder más tiempo. Milagrósamente, poco a poco, el coche va mejor hasta alcanzar los 80 km/h de velocidad punta :-)

 

Día 25. Qorday - Georgiyevka (1148 km.).

Tras dormir 3 horas en la propia furgoneta, continuamos la marcha dispuestos a salir de Kazajstán como sea. Por fin encontramos una carretera decente: una autovía con doble carril para cada sentido. De repente un policía sale de unos árboles y nos para, parece ser que el límite es 70 km/h y vamos a 94. Al final la multa de 170$ se queda en una propina de 25 (ya podría ser así de "comprensiva" la guardia civil). 20 km más tarde otro policía camuflado nos detiene de nuevo, ibamos a 80 y al parecer el límite ahora era de 60 (para nosotros que se lo inventan). Esta vez la súplica hace más efecto y nos deja marchar sin pasar por caja.

El día discurre por carreteras interminables mientras vemos, no muy lejos, montañas de 4500 m que nos señalan la entrada a China.

Nos reencontramos con los noruegos, que se convierten en nuevos compañeros de viaje. Tras recibir un sms de DeathProof informándonos sobre el pésimo estado de la carretera más adelante, decidimos parar a dormir unas horas hasta el amanecer.

 

Día 26. Georgiyevka - Biysk (741 km.).

Entramos en Rusia y un ruido procedente del motor nos hace parar en nuestro 10º mecánico. Tras mucho llorarle para que nos arreglase el problema ese mismo día, el tío se pega una paliza de 8 horas sin descanso (con nosotros al lado de pie suplicándole que se diese prisa) en las que desmonta el motor pieza a pieza, las lava, engrasa y vuelve a montar. Diagnóstico: el mecánico de Shymkent había montado en otro órden los cables de las bujías, lo que había provocado que condujésemos 1600 km con el motor desacompasado (seguramente por eso el coche no tiraba), que a su vez había hecho que uno de los cilindros ya no funcionase y dos de los pistones se hubiesen doblado.

Al final lo arregla todo y partimos casi de noche rezando para no tener más problemas (en un par de ocasiones más volvemos a oir el ruido, pero como cesa pronto seguimos adelante). A todo esto los noruegos ya nos han abandonado.

Aparece un peaje donde la cabinera nos pide 10 rublos. Le decimos que no tenemos rublos, ya que acabamos de entrar en el país y no hemos podido cambiar aun, que si podemos pagar en dólares, euros o visa. Ella responde que no, así que nos cruzamos de brazos hasta que nos abre la barrera harta de nosotros y de la cola que se está formando.

 

Día 27. Biysk - Tashanta (616 km).

Reanudamos la marcha con repetidos intentos de cambiar dinero en las ciudades por las que pasamos, para que no nos vuelva a suceder lo de anoche. El viaje discurre entre montañas nevadas y bosques frondosos.

Subimos un primer puerto en dos etapas, y el segundo en tres (el coche se calienta mucho). Tras purgar el circuito del agua todo va mejor.

Llegamos a la frontera rusa-mongola a las 19.00h pero ya está cerrada (abre de 9.00h a 18.00h con una parada de 3h para comer, para que nos quejemos luego de los funcionarios españoles). Nos aprovisionamos en la tienda del pueblo y pasamos la noche en las afueras junto a dos equipos ingleses y uno australiano, con hoguera incluída, contando nuestras aventuras hasta llegar aquí.

 

Día 28. Tashanta - Lago Tolbo (205 km.).

Por fin entramos en Mongolia!!!

Al entrar nos cobran un impuesto de carreteras, cuando en el país eso no existe, y nos pasamos el día preguntando de ger en ger (ger = tienda de campaña típica mongola) intentando seguir alguna rodera que nos lleve a Ulgi, primera ciudad importante en nuestro camino. La inexistencia de caminos hace complicada la tarea, y la lluvia y granizo que caen no ayudan en absoluto. Tras retroceder en más de una ocasión por habernos equivocado y empujar para sacar el coche de un barrizal, por fin encontramos Ulgi, donde nos uniremos a TeamTin, DeathProof y Matlim.

Tras solucionar algún problemilla con la temperatura del motor de DeathProof y provocar una estampida de yaks, acampamos a orillas del Lago Tolbo.

 

Día 29. Lago Tolbo - Altai (626 km.).

 

Ya que somos el único equipo con vuelo de vuelta ya comprado, y por tanto con algo de prisa para llegar a Ulam Bator, salimos solos al alba. La dificultad del camino nos hace darnos cuenta pronto de que va a ser difícil hacer lo que teníamos pensado para hoy.

Atravesamos varios ríos (en uno perdemos hora y media buscando algún paso y adecuándolo con la pala, rebajando la orilla y echando tierra y piedras al cauce). Ya hemos perdido del todo el tubo de escape, y el silencioso roza con la rueda delantera izquierda, así que al llegar a Hovd visitamos al 11º mecánico a ver si nos lo puede soldar. Como pasa de nosotros le pedimos a otro que nos deje una sierra y lo cortamos. A partir de ahora circulamos a escape libre y con tapones para soportar el ruido.

Circulamos a 80 km/h por pistas de tierra, adelantando caravanas de nómadas a camello que se trasladan en busca de pastos mejores. Muchísimo calor y escasez de gasolina es la tónica del día.

El único hotel de Altai está ocupado, así que buscamos otro en las afueras un poco peor. El agua está helada, así que la ducha tendrá que esperar (que más dará 8 que 9 días, no?),  al menos dormiremos en cama!!!! Cena a base de un bote de albóndigas frías.

 

Día 30. Altai - Altai (48 km.).

A las 4.30h de la mañana nos levantamos dispuestos a afrontar el que tiene que ser nuestro último día. Mañana día 18 tenemos que estar en Ulanbator como sea para coger el avión, así que hemos decidido intentar llegar hasta la carretera asfaltada, que está a unos 600 km, antes de que anochezca, para poder conducir por la noche y llegar a la capital mongola de madrugada.

Tras varios intentos encontramos la carretera que va a UB (es lo que tiene la falta total de indicaciones). 48 km después de haber salido, el coche hace un ruido y se para. Intentamos arrancar pero las ruedas no giran. Decidimos acercarnos a un campamento de equipos que acababamos de adelantar, donde nos había parecido ver a Spanish Siesta, para aprovechar sus conocimientos de mecánica. Despertamos al pobre Bul, que sin dudarlo nos acompaña para echarnos una mano, pero su coche no va. Gracias a la ayuda de los demás equipos ingleses arrancamos el autobianchi y nos acercamos hasta nuestro coche. El palier está roto. Dos ingleses nos echan una mano para cambiarlo, mientras los demás se marchan. Bul regresa porque su coche va mal (tiene un fallo en la junta de la culata). Viendo que son ya las 12 y que la avería de Enriqueta tiene mala pinta, decidimos ir Bul y yo en el coche del inglés en busca de un camión que nos remolque hasta Altai, mientras David se queda con el otro inglés y dos mongoles que habían parado, a arreglar el palier.

Con ayuda de un mongol que habla inglés, negociamos un camión que remolque el coche hasta Altai para dejarlo en la sede que The Adventurist tiene en la ciudad, de manera que la organización pueda aprovechar el coche para arreglarlo, subastarlo y sacar dinero para proyectos benéficos. Además, negociamos con el propietario de una furgoneta para que nos lleve a los tres a Ulanbator junto a toda su familia. Al llegar donde estaba el coche, el palier ya está cambiado, pero las ruedas siguen torcidas hacia adentro. Nos damos cuenta entonces de que el bastidor de Enriqueta está rajado.

 

Día 30. Altai - Ulan Bator (+/- 1000 km.).

Con tristeza nos despedimos de Enriqueta, y regalamos las piezas y el equipaje que no necesitamos a los equipos que pasan. Partimos sin descanso hacia Ulanbator en un viaje de 17 horas, en compañía del señor que nos muestra sus tetillas y toda su familia, incluído el ya archiconocido niño-niña (lo que pensabamos que era una niña de 3 años hasta que le quitaron el pantalón para mear). El viaje se adereza con 1 CD de música tradicional mongola a todo volumen puesto en modo replay (fijaos que he dicho que el viaje dura 17 horas). A la llegada a la capital los padres de Jorge nos esperan con un buen desayuno y una habitación lista para que recibamos la primera ducha en 10 días.

Día de paseo, relax, papeleo y reencuentro con varios equipos, entre ellos Órdago a chica, que han logrado alcanzar la meta con su "pitufina". Además recogemos nuestro premio por la travesía realizada, un diploma y una cerveza con la que brindamos por la aventura de nuestras vidas!!

Vuelta vía aerea: Ulanbator - Irkutsk - Moscú - Madrid.